Esta vez, trabajo y destino me volvieron a llevar al sur de la isla de Gran Canaria. Concretamente a Maspalomas. Maspalomas tiene un encanto especial con sus paisajes cubiertos de dunas y es difícil de olvidar una vez que la has visitado.

      Por eso, cuando me propusieron esta boda en el Hotel Villa del Conde, no pude sentirme más contento, ya que conocía el hotel al haber trabajado allí otras veces y sabía que aportaría a mis fotos ese aire de «glamour» que muchas veces buscamos los fotógrafos en las bodas.

      Se casaban Paula & Edy. Quedé con ellos unas semanas antes para acordar detalles del evento. Entre otras cosas, hablamos del sitio donde se darían el “Sí quiero”.

      Mientras tanto, los novios me contaron que la ceremonia se celebraría en el mismo hotel, y que por la gran cantidad de invitados, necesitaban de grandes espacios. Es más, en nuestra charla no pararon de hablarme de las ventajas de celebrar una boda en un sitio como éste, transmitiéndome sobre todo, la sensación de que el Hotel Villa del Conde era un sitio ideal para celebrar bodas en Gran Canaria.

      Siempre se ha dicho que el trabajo de un fotógrafo no depende solamente de la técnica del profesional y de la calidad de su equipo. Hay otra serie de elementos ajenos a nosotros, como los novios, los invitados, el ambiente que les rodea, o el sitio… por lo que antes de que llegara el gran día, como en todos mis reportajes, necesitaría desplazarme hasta este hotel especial en la isla y conocerlo un poco más.

      Ciertamente, cuando se contrata una boda, los novios confían por completo en el fotógrafo que va a hacer el reportaje. Aunque esto es lo normal, nuestra responsabilidad pasa por visitar el lugar unos días antes, sobre todo a la misma hora en la que celebrará el evento, para ver la luz y no dejar nada técnico al azar para el gran día.

      Nada más llegar al hotel, vuelves a recordar que hay pocos sitios así de espectaculares para celebrar una boda en Gran Canaria, como el hotel Villa del Conde. Nuevamente me quedé fascinado con todo el entorno que rodea el hotel.

      Estaba deseando que llegara el día. Aunque de por si el sitio es alucinante y majestuoso en un día normal, no podía imaginar cómo luciría el día de la boda.

      Y por fin llegó el gran día. Ya que la ceremonia se celebraría en el majestuoso hall del hotel, me acerqué para dejar todo el equipo preparado. Por sí solo, el hall ofrecía un marco incomparable para celebrar una boda. Se estaban dando los últimos retoques, todo estaba colocado hasta el mínimo detalle. De forma simple, pero elegante a la vez. El intenso olor a flores me hacía imaginar la ilusión y la emoción que tendrían los novios al entrar a los pocos minutos.

      Dejemos la llegada de los novios y la intimidad de la ceremonia para ellos, para la emotividad que acompaña siempre al romanticismo, al amor ilusionado, al instante cómplice del momento íntimo, que sin darnos cuenta tan rápido se diluye.

      Fueron pasando las horas y la boda continuó en los jardines, donde se ofrecía un cóctel al lado de la piscina, decorada con flores y rodeada de invitados. A medida que fue cayendo el sol, los invitados no paraban de pedirme fotos con los novios. De fondo, la música en directo amenizaba el ambiente y relajaba los nervios de la ceremonia.

      Todos los esfuerzos y recursos del hotel Villa del Conde, han sido inmensos para que todo pareciese sacado de un cuento de hadas. Recordaré siempre la imagen de los novios y la luz reflejada en sus caras, resplandecientes por los fuegos artificiales en los jardines del hotel, con los que ya de noche, lentamente se iba bajando el telón a este maravilloso día.

      He compartido con los novios, no solo su ilusión y su alegría en el día más especial de sus vidas, y que no olvidarán nunca, sino también el haber disfrutado de una experiencia inolvidable.

      En conclusión, por mi trabajo y mi experiencia, tengo claro que el hotel Villa del Conde es uno de los mejores sitios para celebrar una boda en la Isla de Gran Canaria.