Ruth y Ferran me lo pusieron muy fácil para las fotos preboda: se miraban, se sonreían y se daban la mano. Todo era natural en ellos, todo lo hacían con un amor y una calma sorprendentes. Fue sencillo contar su historia porque se dejaron los nervios en casa, guardados en un cajón y sólo se dejaron puestos el amor, la ilusión, la pasión. Su historia afloró sin ayuda: todos sus movimientos eran ya una fotografía; cada encuadre, cada perspectiva, cada momento era perfecto. El mérito de estas imágenes es de vosotros: erais magia y yo sólo he estado ahí para capturarla para siempre. Ya queda menos para la boda.

      Fotos Preboda


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